“Cuando se me planteó la exigencia de medir la cultura, vi que la cultura debía ser precisamente aquella condición que excluye una mentalidad capaz de medirla”
Theodor Adorno
“Cuando se me planteó la exigencia de medir la cultura, vi que la cultura debía ser precisamente aquella condición que excluye una mentalidad capaz de medirla”
Theodor Adorno
Ayer, sábado bajonero donde los haya, vi la película “Solas” (Benito Zambrano) que llevaba reservándome desde que llegué a Madrid porque no tenía muchas más cosas qué ver. En fin, no quiero, ni tengo ganas, ni tiempo de hacer una crítica ni nada por el estilo. Simplemente una recomendación para quien no la haya visto. La película es triste, muy triste y dura, pero a la vez muy bonita y con cierta luz de esperanza.
Volví aquí creyendo que encontraría mi lugar. Después de haber vivido todo lo que quise vivir. Creí que ya había terminado un ciclo, que empezaba otro. Y sí, sí lo empecé. Pero nada salió como esperaba y eso hoy me pone muy triste, bastante triste. Ha habido muchas cosas buenas y no han pasado desapercibidas. Pero nada ha sido lo que yo esperaba. Y eso me pone triste. Tal vez así es mejor… o tal vez no. Qué más da. Las cosas son como son, no hay más.
Acabo de ver Lost In Translation. La he visto a trompicones (odio no ver las películas de un tirón y sin interrupciones), pero aún así me he metido en ella. Me he sentido tan perdida como si estuviera en una ciudad desconocida y grande, aun cuando estaba escuchando que ahí afuera todo seguía como siempre. Tal vez todo siempre sea una transición, un ciclo tras otro. Un estar perdido constante. Esto no es Tokio, pero a veces me sigue pareciendo que nadie hable mi idioma (al menos en este pueblo en el que vivo).
En realidad, siempre he pensado que el lugar no importa. Lo importante es el espacio que se crea entre las personas con las que te encuentras. Y no es que estés mal con quien tienes al lado, simplemente las cosas no marchan, no es cómo tú esperas. Tal vez, en otro lugar, con esa misma gente crearías otro espacio y ahí estarías bien. Te sentirías bien de verdad.
Seguramente esté desvariando otra vez… Sé que he ganado mucho, que he encontrado también muchas cosas que no esperaba. Y eso me hace feliz, aunque hoy esté algo triste. Pero hace un año de muchas cosas. De muchos planes que no fueron. Y ahora empiezan a nacer y renacer otros. Pero supongo que en esta vida nunca se puede hacer planes. Ya lo decía Fito, “cuando todo va bien, un día tuerces una esquina y te tuerces tú también”.
Supongo que siempre hay que estar preparado a que los planes no salgan, pero yo no lo estaba. Y aquí estoy, un año después…
No se me ocurría una canción mejor, aunque tengo que decir que he colgado el vídeo sin escucharla… si no es en directo me niego. Soy incapaz.
Acabo de recordar una de mis canciones preferidas y que hacía muchísimo que no escuchaba. Dejo aquí el vídeo (uno de los mejores videoclips de la historia, inspirado en Le Voyage dans la lune de Georges Méliès) y la letra (que además de ser preciosa, creo que ahora me viene bastante a cuento).
Time is never time at all
You can never ever leave without leaving a piece of youth
And our lives are forever changed
We will never be the same
The more you change the less you feel
Believe, believe in me, believe
Believe that life can change
That youre not stuck in vain
Were not the same, were different tonight
Tonight, so bright
Tonight
And you know youre never sure
But youre sure you could be right
If you held yourself up to the light
And the embers never fade in your city by the lake
The place where you were born
Believe, believe in me, believe
Believe in the resolute urgency of now
And if you believe theres not a chance tonight
Tonight, so bright
Tonight
Well crucify the insincere tonight
Well make things right, well feel it all tonight
Well find a way to offer up the night tonight
The indescribable moments of your life tonight
The impossible is possible tonight
Believe in me as I believe in you, tonight.
Creo que entre tanto aburrimiento y estrés, acabo pensando en todo menos en lo que tengo que pensar (periodismo local…), pero ahora hasta empiezo a encontrar eso que se llama ilusión… no sé muy bien qué haré, ni cómo… pero creo que empiezo a ver esa acera de enfrente a la que se refería Jorge Bucay.
Sigo teniendo demasiada rabia contenida, a así que seguiré gritando hasta que me quede afónica. Y seguiré gritando en busca de esa ilusión.
A saber en qué quedan tantos planes y tanta incertidumbre… Pero seguiré caminando…
“…si sa dove si nasce, ma non come si muore e non se un’ideale ti porterà dolore.
Ma la tua vita adesso puoi cambiare, solo se sei disposto a camminare,
gridando forte senza aver paura…”
Modena City Ramblers, I cento passi