poner los datos a cero y reiniciar

29 10 2009

¿Dónde perdí aquella poción para volar y conseguir no llorar más?
Creo que eras tú…

Los Piratas, Reiniciar





eco…

23 10 2009

viadellaconcorida

Y qué importa si aún, cada día, encuentro un rato para echarte de menos…





pintada en las esquinas…

20 10 2009

Desde demasiado lejos escribo y estoy. De mí misma y de todo lo que soy. De tantas cosas que tengo y no tengo. Hoy es demasiado tarde y hay demasiado silencio. No estás. No queda nada de ti. Ni de mí. No me tengo. Esta noche sólo se escucha el viento. Fuerte. Viene desde demasiado lejos. Desde de ti. Desde mí, que ya no me tengo.

…mi sonrisa en venta.

 

 

PD: La canción no es de mis preferidas de Manolo García, pero hoy me apetecía ponerla.





relojes y arena

17 10 2009

Tomé aquel libro como si fueran unas instrucciones. Como si fuera una excusa. Porque no sabía cómo expresar tanto dolor y lo puso en las letras ya ordenadas de otra persona. Era un “lo siento, esto es lo que hay”. Yo pasaba un mal momento y ella quería darme su mano y tirar de mí, pero no podía. Porque el dolor más grande es el que no sabes de dónde nace, el que no sabes por qué viene.

Aquel libro que me dio para curar mi dolor se convirtió en una carta explicándome el suyo. Me dio una nota en la que decía “socorro”. Porque no era capaz de gritar más fuerte y estaba atrapada ente sus sueños y el dolor. Huir nunca es la solución… pero ayuda tanto cuando lo único que ansías es escapar…

Y pasaron los días y luchaba por sonreír, pero no veía motivos -“y pintada en las esquinas, mi sonrisa en venta”-. Y así pasaban los días, como un pesar con el que hemos de cargar. Pero, dentro, brillaba una pequeña luz. Una luz que aún parpadeaba en sus ojos. En la sonrisa forzada de un “hay que seguir”. Aun forzada era tan bonita, que aún había esperanza.

Me dio un libro de sus instrucciones. Y en él encontré demasiadas cosas. Quería ayudarla y decirle: estoy aquí. Pero yo tampoco sabía por dónde empezar. Yo quería hacerle gritar. Que rompiera a llorar, pero que llorara a mi lado para poderla abrazar. Que dejara de llorar en soledad y dejara que las noches fueran un descanso. Que las noches no fueran relojes y los días arena.

Y así nos convertimos en compañeras Goldin Nan, Picnic on the Esplanade, Boston 1973 de esta vida que nos duele, pero que nos hace sentir tantas cosas buenas… como el hecho de poder compartir lo bueno, lo malo y lo peor. Y que siempre haya una mano, una voz…

Y así seguiremos tirando, entre empujones y tropiezos, pero siempre para alante. Y ese libro fue el primero de muchos, de mil regalos de los que ya perdí la cuenta.





un poco de anestesia…

23 09 2009





aunque tú no lo sepas

2 09 2009

Creo que ya colgué esta canción en otra ocasión. Hoy no me importa repetirme… hoy es esta canción. Desde el principio hasta el fin, hoy es esta canción. Como nunca antes…





No More “I love you’s”

1 09 2009

Hacía mucho que no escuchaba esta canción, pero  tiene la capacidad de transportarme a una época que hoy queda muy lejana.





ley de vida

27 08 2009

La edad fue un defecto que adquirimos con el tiempo. Dejamos de soñar como niñas y niños, como jóvenes adolescentes. Empezamos a ser personas adultas. Otras cosas nos llenaron. La pareja, el trabajo, el dinero, la envidia… y dejamos de mirar a las estrellas como si verlas fuera un momento especial compartido. Empezamos a verlas como si ellas fueran un privilegio propio. Como algo nuestro y poseído. Como si ellas estuvieran más abajo de nuestros pies. No importaba con quién compartiéramos el momento. Eramos el yo y el ellas. Y todo dejó de tener sentido.

Los veranos dejaron de ser verano para ser vacaciones. El amor de verano pasó a ser el más insignificante de los recuerdos de la infancia. El amor pasó a ser la comodidad de tener siempre alguien al lado para no sentirnos solas y solos. Nosotros y nosotras acabamos por ser un conformismo neutro o una búsqueda constante. Sin saber si estábamos arriba o abajo. En medio o entre la nada de ningún lugar. Sin saber si podemos confiar en la persona que nos mira de reojo o aquella que desde enfrente simula su franqueza. La vida dejó de ser un sueño para pasar a ser una incógnita real, una obligación, una ley de vida que no supimos cambiar. Algunos y algunas siguieron el camino lógico. Otras y otros nos perdimos mirando las estrellas.

Yo hoy las miro y me dan miedo. Son muchas. Pueden conmigo. No me gusta compartir esos momentos sólo con ellas. Ya nadie mira arriba. ¿dónde están? Muchas personas dicen que dejaron de existir hace años e, incluso, siglos… tal vez fue en el momento en el que dejamos de mirarlas con alguien. El capitalismo nos invadió el alma. No sé… tal vez, lo subliminal pudo más de lo que se creía… sí. Un modo de vida nos invadió.

La vida de las personas adultas, la ley de vida. Las estrellas que queremos ser y que no nos gusta mirar. Dejamos de compartir momentos, dejamos de recordarlos. Ya no somos los que fuimos, ya no guardamos las esencias. Y, como las estrellas, sólo somos el reflejo de lo que un día creímos ser. 

¿A dónde nos hemos ido…?

DSCN3571

“Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá.”





Corrientes circulares en el tiempo

25 08 2009

Una vez, si mal no recuerdo,
me tenías en la punta de los dedos
en secuelas de los viejos días
que estarán conmigo el resto de mi vida.
Me quedé dormido un momento
y los valles se cambiaron por desiertos
por obra y gracia del que controla el firmamento
el que decide que me he perdido en corrientes circulares en el tiempo,
el que transforma los diamantes en quejidos y lamentos.
el que se encarga de que salgas y que yo me quede dentro.

Asustado, sientiéndome enfermo,
como una temporada en el infierno.
Intentando ver una salida,
encontrando más problemas todavía
todo esto que jamás podré comprender
lo que obtuve a cambio de intentar hacerlo bien.
Sí, sólo es para mí, quiero mi parte de lo bueno
quiero que estes aquí,
quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo,
en nueve orbitas concéntricas y yo estar en el centro,
si no es mucho pedir,
pero es lo menos que merezco.





en todos los lugares te encuentro

21 07 2009

Es difícil volver a decidir marchar, volver a hacer la maleta, volverme a ir lejos, más lejos. Irme a un lugar que siempre me trae recuerdos, un lugar de donde son mis mejores recuerdos. También algunos de los peores. Volver a empezar aun por un tiempo corto o indefinido. Quién sabe.
Es difícil volverme a marchar cuando parece que no queda nada más por romper, cuando ya está claro que todo va a terminar -¿no había acabado ya?-. Sí, será lo mejor irme de una vez.
Irme una vez más. Soportar la distancia de los kilómetros y no la distancia del tiempo. La distancia próxima que no aguanto. Será lo mejor, marchar otra vez. A pesar del miedo de encontrarte en medio de la soledad, una vez más. Cada vez que marcho te acabo encontrando.
Hoy me es difícil sacar el valor para marcharme y cerrar, de una vez, ese libro que siempre quedará a medias, inacabado. Ese libro releído una y mil veces y que siempre dejamos a medias, que siempre quedó tirado en algún lado. Será mejor olvidar, aunque cerrándolo sienta que perdí el tiempo intentando terminarlo -o intentando no terminarlo nunca-. Aunque tras tanto desgaste aún cueste más marchar, más de lo que costó hace un año, hace tres. Y aquí estamos, una vez más. O aquí estoy intentando aceptar el paso del tiempo, el fin de las cosas que nunca quise acabar…

entodosloslugares 

“En todos los lugares te encuentro,
en todos los lugares me siento un habitante más”





pájaros mojados

11 07 2009

“…el mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero…”





santos que yo te pinté…

19 05 2009

“A veces me pregunto
de quién será el fantasma
que te ha tapado los ojos
para que no veas nada.”





autodestrucción…

17 05 2009

Hay personas que somos autodestructivas. Somos muchas, pero mucha gente no nos entiende. Nos gustan las canciones más tristes, las películas más dramáticas y escribir cosas absurdas hablando de nuestra vida. Esas cosas que no le deben de interesar a nadie, pero nos creemos con la necesidad de explicar cómo nos sentimos.

Algunas personas creen que sufrimos por decisión personal porque la vida, en general, nos parece una mierda. No importa qué nos pase. No importa que tengamos trabajo o no. No importa que tengamos pareja, amigos o que estemos solos o solas. Pero lo que nos pasa es que nos da igual tener una hipoteca, una casa y casarnos antes de los treinta.

No queremos una vida convencional, pero nos jode no ser “normales”. Todo sería más fácil. Llevo demasiado tiempo analizando a las personas de mi edad (rondando este temido cuarto de siglo) que son tan autodestructivas como yo. Estamos jodidas y jodidos. Sin pareja, viendo como el resto de personas normales continúan con su vida tranquilamente. Miramos cómo nos estamos quedando atrás, aferrándonos a los recuerdos, al pasado. Queriendo alargar la barrera de los 25, de los 30, de los 35.

No entendemos por qué la gente cambia, se olvida de las cosas que en un momento te dieron la vida. No todas las personas somos capaces de olvidar. Todo lo sentimos más. Lo bueno, lo malo. Pero nos autodestruimos así. Es mejor una vida sin altibajos. Una vida tranquila, estable. Un trabajo fijo. Buscar la salida que todo el mundo encontraría rápidamente.

Nos sentimos seres extraños allá donde estemos. No lo podemos remediar. Nos pasamos media vida buscando nuestro lugar y, la otra media, recordando el momento en el que lo encontramos pero no nos dimos cuenta que lo era y lo dejamos escapar. No nos gusta llorar, pero no podemos evitar hacerlo. Es una forma de expresarnos y de sentir. Siempre estamos en transición, siempre en ningún lugar, en medio de todo, en medio de la nada.

Hace poco leí un libro de Isabel Allende, “Mi país inventado”, del que me he quedado con unas cuantas frases que creo que también salían de una persona que vivió exilios de todo tipo. Dejo un fragmento que resume muy bien todo esto que hoy necesito expresar:

“Una vez oí decir a una famosa escritora afroamericana que desde niña se había sentido extraña en su familia y en su pueblo; agregó que eso experimentan casi todos los escritores, aunque no se muevan nunca de su ciudad natal. Es condición inherente a este trabajo, aseguró; sin el desasosiego de sentirse diferente no habría necesidad de escribir. La escritura, al fin y al cabo, es un intento de comprender las circunstancias propias y aclarar la confusión de la existencia, inquietudes que no atormentan a la gente normal, sólo a los inconformistas crónicos, muchos de los cuales terminan convertidos en escritores después de haber fracasado en otros oficios. Esta teoría me quitó un peso de encima: no soy un monstruo, hay otros como yo.”

PD. El gran Antonio Vega fue uno de los nuestros. Se nos fue después de una eterna lucha consigo mismo en la que se dejó ganar. A él también le dolía la vida. La eterna lucha de gigantes.





cultura

4 04 2009

“Cuando se me planteó la exigencia de medir la cultura, vi que la cultura debía ser precisamente aquella condición que excluye una mentalidad capaz de medirla”

Theodor Adorno





sensaciones más absurdas…

6 02 2009

…Y empecé a odiar mis cosas porque ahora eran las tuyas.