a veces…

15 06 2008

La vida, a veces, es sencilla. Es sencilla si dejamos que el viento nos dé en la cara. Es sencilla cuando dejamos que la lluvia nos empape y no nos deje indiferentes. La vida, a veces, es sólo un buen rato y dejarse llevar. Soy el ser más complejo que conozco. Y sin embargo la persona más fácil de hacer feliz. Soy capaz de llorar mirando una puesta de sol y de no llorar cuando me dan una mala noticia.

Soy así de extraña y de sencilla a la vez. Me emociono sólo cuando alguien me da un abrazo de verdad. Sólo con que alguien se alegre de verme. Me emociono al sentir que alguien se preocupa por mí. Me emociona saber que hay gente que se acuerde de mí aunque no me vea. Y sin embargo tengo una capacidad ilimitada para sentir la soledad cuando la gente desaparece sólo un instante.

Soy así de frágil.

Pero la vida es sencilla a veces. A veces la vida es buscar el camino que siempre habías tenido en tu mente. Un camino que es más recto de lo que creemos porque, al fin y al cabo, nos lo conocemos bien. Lo hemos dibujado tantas veces en la cabeza que, en realidad, es imposible perderse. Pero cuando caminamos por ese camino, nos detenemos a mirar el paisaje. Y se nos cruzan tantas cosas por el medio que nos perdemos.

De repente siento la necesidad de vivir el camino que me tracé siempre. De vivir mirando las pequeñas cosas que hay a mi alrededor. Y de seguir adelante por el camino que yo inventé.

De repente quiero una vida tranquila y sencilla. La vida, a veces, es fácil. Es fácil cuando nos dejamos llevar sin que dejemos que nos lleve. La vida es simplemente un tiempo, unos días, unos minutos que vivir. Y se pasa… sin darnos cuenta. No entendemos nada porque nos paramos a pensar en demasiadas cosas. Y olvidamos aquello que siempre buscamos.

A veces la vida es un café.
Un segundo en una ventana.
No es más.

La vida somos nosotros. Y estas divagaciones que buscan una respuesta a un ser complejo que quiere una vida tranquila. La vida es una vida, no es más. Sólo una y nuestra. Un tiempo que es lo único que poseeremos durante toda nuestra existencia.

La vida es vivir con gente. Con quien tienes al lado. Confiar, esperar. Dar. Porque somos tan sencillos, que nos falta de todo. Tenemos miedo. Somos frágiles.

La vida es dejarnos llevar sin dejar que nos lleve. La vida, siempre, es continuar.





palabras…

11 06 2008

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

(…)

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

José Agustín Goytisolo, Palabras para Julia





i cento passi…

10 06 2008

No puede ser de otra forma. Y en medio de esta incertidumbre y esta niebla que veo frente a mí, sé que sólo puede ser así. Se hace camino al andar.

Nunca me cansaré de escuchar esta canción.

“Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa:
despertar.”

Antonio Machado, Cantares





el poder de la descontextualización

8 06 2008

Al final no fue tan complicado. No es lo mismo escuchar a Iván Ferreiro en tu habitación, en un viaje, en el metro, paseando por la calle… que escucharlo en directo. Es otra situación, otro lugar, otra forma de escuchar. Aún así, ciertas canciones siempre se hacen complicadas. Sin darte cuenta, se te enciende algo dentro con las primeras notas, en el primer instante en el que a tu cerebro aún no le ha dado tiempo de reconocer qué canción es, pero sí qué sentimiento activa. 

Sin duda, mi canción del concierto de Iván Ferreiro fue “El equilibrio es imposible”. De repente todo el público se emocionó al escuchar la primera frase. Me di cuenta de todas las cosas que puede decirte una canción con el paso del tiempo. De la infinidad de momentos que cuenta esta canción en mi vida. De todas las cosas que puede significar una misma canción en un diferente momento. De las cosas que dice dependiendo de quién la escuche, aunque sean dos personas que han vivido una misma historia. Del significado que adopta si esa canción la haces propia. Si eres tú quién la canta, o es otra persona quien te que la canta a ti.

Algo parecido me pasó con “Extrema pobreza”. Ésta la he escuchado muy pocas veces, porque la primera vez que la oí fue en un momento bastante complicado y dio en el clavo. Creo que fue ahí cuando le cogí miedo de verdad a Ferreiro. La verdad es que de esta canción ya me había olvidado, o había conseguido que mi subconsciente la olvidara. Al volverla a escuchar, se me ha hecho más grande con el tiempo. Cuenta otra historia que la primera vez que la escuché. O la misma, pero dos veces. O tal vez ahora sólo la escucho y ya no la canto yo.

Aún así, al final no fue tan “terrible” el concierto. Tal vez me haya hecho más de piedra de lo que a veces creo. O quizás, al ver un escenario, sientes de alguna manera que todo es ficción y sientes la necesidad de actuar. Ahí no estás en la soledad de tu habitación, ni mirando a través de la ventanilla de un tren que no sabes muy bien a dónde va. Ahí tienes un escenario frente a ti y entras en el juego. Por unas horas también puedes entrar en ese juego de hacerte “mentiroso, mentiroso”.

“…qué felices, qué caras más tristes…”





avería y redención, algo de autodestrucción

5 06 2008

A veces la música me reconstruye. Otras, me destruye. Y hoy tengo miedo. Después de casi dos años sin ser capaz de escuchar ni a Piratas ni a Iván Ferreiro más de dos canciones seguidas, mañana voy a verlo en directo. El caso es que tener miedo a Los Piratas me ha hecho escuchar más a Los Planetas. Ha sido un sustituto sin querer y bastante curioso, que ha aparecido por casualidad.

Los Planetas para mí siempre ha sido uno de esos grupos que llevas escuchando bastantes años, que conoces su música y te gusta, pero al que aún no les has dado “tu lugar”. Hoy quería escuchar el último disco de Iván Ferriero, pero al final no lo he hecho. Me he dedicado a escuchar, otra vez, a Los Planetas, en concreto su disco “Contra la ley de la gravedad”. Y, hablando de una forma completamente superficial, me he dado cuenta de que de una forma inconsciente he cambiado la tristeza por el rencor. Ante el temor a caer, he decidido protegerme con lo que tengo.

Iván Ferriero me parece un genio de la música. Sé que somos muchos los que decimos que escucharlo nos “deprime”, y tal vez diciendo esto pueda parecer que nos quedamos en la superficie, que no sabemos entenderlo, porque realmente no creo que sea un artista triste. A mí con él (y con Los Piratas, por supuesto) me pasa algo que nunca me ha pasado con nadie: me gusta tanto que soy incapaz de escucharlo. Una contradicción algo absurda, pero que no puedo remediar.

Acabo de decidir escucharlo desde su página web (sí, hay artistas que se la juegan a la SGAE y venden discos). No sé lo que aguantaré, ya llevo dos canciones. Tal vez sea bueno en mi camino hacia mi reconstrucción, como diría Xoel (otro al que tengo algo de miedo). Sé que he de afrontar todo aquello que quiero. Aunque de vez en cuando me quede huyendo de la gravedad para no volver a caer en la tristeza.

Bueno, dejo una de las canciones que más me gustan de Los Piratas, tal vez la que más me cuesta escuchar, “Jugar con los coches”.

“Y sigo sin encontrar algo que me divierta…”

Y para intentar huir de la gravedad, otra de Los Planetas, “No ardieras”.

“En el castillo de donde las dan las tomas hay una cama reservada para ti…”





lucha de gigantes

2 06 2008

“…me da miedo la enormidad,
donde nadie oye mi voz…”





perspectivas

1 06 2008

PISA

Al final siempre consigues hacerme tambalear…