una huida hacia delante…

30 07 2008

Hace días que quería escribir, pero, como ya dije, desde este lugar se hace bastante difícil acceder al mundo exterior. El concierto de Extremoduro fue increíble. No sé si el mejor en el que he estado en mi vida, pero desde luego que uno de los mejores. Me gustaría poder hablar del concierto de forma un poco más objetiva, pero es imposible. Lo que más me gustó es que tocaran las canciones más conocidas, las que todo el público estaba esperando. Eso sí, hay una canción nueva que, como era de esperar, ya se ha convertido en mítica, “Dulce introducción al caos”.

De las canciones de siempre, yo destacaría sobre todo dos, en las que todo el público se emocionó más que nunca: “Salir” y “Ama, ama, ama y ensancha el alma”. Un concierto que va subiendo a medida que va pasando el tiempo, sobre todo después del descanso para repostar. Simplemente es un concierto para vivirlo, no para contarlo ni hacer críticas. Al menos, yo me veo incapaz (no sólo por el nivel de alcohol que inevitablemente se acaba alcanzando estando allí), sino porque es imposible transmitir esa sensación de estar escuchando en directo a Extremoduro. Ese momento que, como dijo Erika, “no cambiaría por nada del mundo”.

Por lo demás, los días por aquí están pasando bastante tranquilos. Asumiendo que los niños de este pueblo han crecido y que nosotros hemos dejado de crecer porque estamos iniciando la carrera hacia la vejez. Somos pocos, pero seguimos estando. Eso sí, soy incapaz de envidiar a todos esos niños que empiezan a hacer botellón a escondidas, que se echan miradas tímidas entre ellos. Sí, son bastante diferentes a lo que nosotros éramos a su edad, pero tal vez no tanto. Saben vestir mejor, son más guapos y guapas, seguramente han hecho muchas más cosas que nosotros… pero tal vez no hayan llegado ni a enviarse cartas porque el email, el msn y los sms llegaron demasiado pronto a sus vidas… Al menos, en este lugar donde las tecnologías siguen tardando en llegar, te das cuenta de que al final, todos nos parecemos más de lo que creemos.

En fin, poco más qué contar. Que sigo escuchando cada día más el último disco de Amaral, leyendo, paseando, durmiendo, pensando y esperando que para el fin de semana ya se me haya ido el resfriado que pillé por culpa del concierto. El futuro próximo es una incógnita, así que así van pasando los días…

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relax

25 07 2008

Por fin he podido conectarme desde estos mundos alejados de la vida real. La conexión es bastante mala, así que tengo poco tiempo para escribir y aún menos para colgar alguna fotillo (por fin tengo cámara nueva!). En realidad, no tengo mucho que contar, tras unos días sin tiempo de descansar y demasiada fiesta, han llegado días de demasiado descanso. Entre intentando olvidar y necesitando pensar, no consigo tomar muchas decisiones, pero al menos, el cambiar de aires siempre ayuda.

Y pasado mañana… por fin, Extremoduro.





haciendo las maletas…

16 07 2008

Me marcho dentro de unas horas y aún tengo toda la habitación llena de ropa y demás trastos que van conmigo en cada viaje. No me ha dado tiempo ni a despedirme de mucha gente, ni a hacer todas las cosas que tenia que hacer antes de irme, no sé cuándo volveré o si finalmente este será un exilio de casi un mes y medio. Y siempre esa sensación rara que viene antes de un viaje, aunque me vaya al mismo lugar de siempre, aunque siempre sea diferente.

Espero que este verano sea tan bueno como lo espero y que se confirme la tonta teoría de que los veranos pares son los mejores (aunque últimamente ha fallado algún verano par). Al menos espero que me sirva para encontrar toda esa calma que busco en cada uno de mis viajes y que cada vez me cuesta más encontrar. Lo que vendrá después de este paréntesis aún está algo en el aire, aunque cada vez parece concretarse un poco más. Supongo que en la incertidumbre está la gracia de esta vida extraña que tenemos.

No creo que pueda escribir desde ese lugar apartado del resto del mundo llamado Escurial, así que me despido por un tiempo. Dejo una de las canciones que más me gustan del último disco de Amaral como despedida. Quería subir sólo la canción pero estoy un poco torpe y tengo poco tiempo, así que dejo este vídeo de imagen fija… Lo importante es la canción.





la vida en veranos

13 07 2008

No sabría decir cuál fue el primer verano en el que fui consciente del paso del tiempo. Sé que cuando tenía unos trece años llené mi agenda contando los días que quedaban para que acabara el curso porque lo único que deseaba era marcharme lejos de aquí y volver a mi pueblo. Pero sé que antes de aquello tenía mi percepción del paso del tiempo. De la llegada de la navidad, de la pascua, de las vacaciones de verano. Todo se contaba por acontecimientos. Es la forma que tenemos todos de aprender, de integrarnos en el mundo. A partir de tradiciones repetidas que nos recuerdan el paso del tiempo, la llegada de las estaciones del año, el calor, el frío.

Todo son señales que te recuerdan el paso del tiempo. Los cumpleaños, los diarios, la primera comunión, el primer campamento, el primer beso, el primer novio, el segundo. El primer concierto. La primera discoteca en la que entras. La primera vez de todo. Todo eran señales de que todo pasaba, de que todo llegaba alguna vez. Y por eso, también eran señales de que todo termina. Y después, todo empieza otra vez, pero nunca como antes. Todo son ritos y a partir de ellos crecemos y nos convertimos en lo que vamos siendo (no en lo que somos, porque cada día, cada segundo somos otra persona).

Y así aprendí a contar el tiempo. Casi siempre en veranos. Era el tiempo en el que descubría, en el que hacía todo lo que no podía hacer durante el año. Aquí, encerrada en un mundo del que siempre quise huir. Con el paso del tiempo conseguí quitarme liberarme de muchas cosas que mantenían atada a un mundo que no me gustaba. Conseguí hacer que mi tiempo no fueran sólo veranos. Aprendí a intentar cuidar más los días. Aunque me quedé mil veces en el intento. Pero los veranos me ayudaron a entender la fugacidad de los momentos felices. Que la libertad de hacer lo que te apetece hacer sólo dura unos instantes.

Con el paso del tiempo he aprendido que si ese verano no lo estiras todo un año, no consigues ser feliz. Con el paso del tiempo aprendí que me sé todas las teorías y que no consigo aplicarlas a la vida. Siempre lucho por salir de la vida real, porque la vida real no me gusta. Y siempre continuaré preguntándome cómo hacer que la vida real sea un verano de cosas que quiero hacer y no hago.

Ya no cuento mi vida por veranos, porque hace tiempo que perdieron intensidad. Y cada día los añoro más. Ya no cuento mi vida por veranos, porque cada vez el tiempo pasa más deprisa y, será cosa de la edad, se me juntan los años y no consigo separar unos acontecimientos de otros. Ya no hay primeras veces y todo deja de tener el mismo sentido que antes. Con el tiempo, dejamos de aprender a través de ritos, porque todos dejan de tener el sentido que les dábamos cuando no sabemos nada de la vida. El invierno, el verano, pasan a formar parte de un todo al que ya no damos importancia. Dejamos de sentir esos nervios que teníamos ante las primeras veces de todo. Ya hemos asumido los días señalados como parte de la vida y seguimos celebrándolos, pero con menos intensidad.

Creo que este será mi último “verano” como tal y que en octubre empezará una nueva etapa. Otra vida. Tal vez el verano de las cosas que quiero hacer. Y no contar la vida por veranos, sino hacer un verano de mi vida.

Y todo empezará, una y otra otra vez, pero nunca como antes.





el reloj a las horas

5 07 2008

“…la canción de aquel tiempo se atrasara,
donde nunca pasó nada…”

Extremoduro, Dulce introducción al caos

Ya dejé está canción hace unos meses, cuando la escuché por primera vez. A la primera escucha me dejó sin palabras. Hoy la he vuelto a escuchar y es que no puedo dejar de ponerla una y otra vez. Ahora que el tiempo sólo puede ir adelante y no puede volver atrás, ahora que sólo se puede ir hacia el cambio, hacia algún lugar, ahora que ya no puedo estar parada, esta canción vuelve a encontrar más sentido. Ahora que todo acaba o todo empieza. Ahora que la racha de viento nos despeinó por fin. Ahora que ya se ha roto la cadena que ataba el reloj a las horas, ahora que somos flotando dos gotas. Ahora que me agarro a la cola del viento y sólo puedo dejarme llevar y volar. Ahora que ya no puedo quedarme quieta.

Ahora que todo empieza o todo acaba. O todo acaba de empezar.





mi sono laureata

2 07 2008





El momento Risto

1 07 2008

Sí, lo confieso. Estoy viendo OT. Cuando empezó esta edición no soportaba a ninguno de sus participantes (ahora tampoco). Era verlo cinco minutos por esa curiosidad que tenemos todos de saber a qué personajillos meten ahí dentro y no aguantar más. Poco a poco, me han ido cayendo todos aún peor, pero los soporto mejor. Eso, o me he enganchado a sus tonterías y acabo tragándome ese programa sin saber muy bien por qué.

Supongo que soy una de esas personas que ven OT para reírse y ver hasta dónde puede llegar este teatro televisivo. Un programa donde el jurado está completamente dividido, donde cada uno tiene un criterio, donde hay miles de contradicciones, donde los profesores y el jurado no se soportan… y donde el presentador sigue intentando hacer ver que se trata de un programa musical. No. Eso si que no lo tolero. Esto es sólo teatro malo.

Ya nadie se los cree. Todo empezó con Rosa de España y ha acabado en el “momento Risto”. Ese momento en el que este personaje empieza a decir de la forma más forma más borde posible lo que (casi) todos los que odiamos este programa pensamos. ¿Qué hace un enemigo de este programa como jurado? Pues ganar dinero diciendo lo que le sale de los cojones con cierta ironía y algo de ingenio. Pero cuando este hombre pasa de la crítica más dura al insulto más soez y fácil, me da miedo hasta dónde podemos llegar. Hasta qué punto llegará este programa “musical”.

Y lo que sigo sin saber es el papel que tienen los concursantes títeres que dicen que viven para la música. Ahí están enfrentándose a Risto o aguantando el chaparrón de lo que les dice, dando pena al público… Seguramente es el sentimiento de pena (más que admiración) lo que les hace tener fans.