extraño se siente el ratón de serrín

27 10 2008

Hubo un momento en el que fuimos felices, pero no nos bastó con eso…





Acostumbrada a escapar de la realidad…

19 10 2008

Por la gran ciudad todo va bien, aunque ya he hecho una mini escapada a una ciudad más pequeñita y acogedora este fin de semana. Tenía ganas de ver a mi hermana y tomarme mi traslado con tranquilidad. La verdad es que mientras venía hacia Salamanca no dejaba de pensar en cómo íbamos huyendo todos de un lado a otro, de cómo corremos para coger un autobús, un tren. Por encontrar un rato de calma nos pasamos el día con prisas. Y a medida que iba pasando la tarde del viernes, desde la ventanilla del autobús el paisaje era más y más bonito. No puedo dejar de sentirme de este lugar. De reencontrarme cada vez que vengo. Es una sensación rara en unos días en los que no sé muy bien dónde estoy.

La verdad es que no sé muy bien qué contar. No he parado y parece que lleve mucho más tiempo fuera de casa, pero son tantas cosas las que se me pasan estos días por la cabeza, tantas sensaciones que no sé muy bien cómo estoy. Empiezo a añorar bastante a varias personas muy importantes en mi vida… las tengo muy cerca, pero no sé, ahora las necesito cerca de verdad. Tantos mensajes y llamadas estos días me han hecho sentirme menos sola… y a la vez echaros más de menos.

En fin, sólo espero no haber perdido el sentido del camino…





cuál es tu salto mortal…

13 10 2008

“Esto es lo que hay y
esto es lo que debes saber.
Ya te lo dije ayer…”





y volver a volver a empezar

12 10 2008

Hace bastante tiempo que no escribo. La verdad es que no sé muy bien qué quiero escribir. Ni qué quiero contar. Pero es una de esas noches en las que no tengo sueño, no tengo nada qué hacer (o nada que me apetezca hacer ahora) y me apetece escribir. Llevo unos días en los que he pensado demasiado. No me ha dado tiempo a parar, he dormido poco, he estado muy ocupada. Pero no he podido dejar de pensar. Estaba sola, solo podía pensar. Sola en una ciudad sin nadie. En una ciudad con demasiada gente. Y yo en el centro de la nada.

Me he sorprendido a mí misma una vez más. A veces me siento incapaz de todo. No tengo claro nada. Nunca tengo las cosas claras. Pero esta vez me he propuesto hacer lo que creo que quiero hacer. Tal vez sea huir. Tal vez, no. No lo sé. Pero me voy sola a una ciudad con demasiada gente. Y me da miedo estar sola.

Sí, volveré. Vendré. Estaré aquí. No me voy lejos. Pero el día a día me da miedo. El tener que necesitar un teléfono, una pantalla de ordenador. No poder quedar a tomar un café dentro de media hora con quien ahora tengo cerca. Se me hace difícil volver a empezar. Pero necesito volver a empezar. Hacer algo diferente. Empezar a creer en lo que quiero hacer y en lo que puedo hacer.

Demasiado tiempo sumida en lo mismo, en las mismas cosas de siempre, en las mismas cosas que no me gustan, que me aburren, que me han hecho daño, que ya no significan nada. Y que siguen significando mucho. Pero ya no somos los mismos. El paso del tiempo me sigue jodiendo cada día. Pero no hay más remedio que aceptarlo. No se puede cambiar lo que hay ahora por lo que había antes. Esto es lo que hay y que ya no habrá mañana, como hoy no existe lo de ayer. Siempre lo mismo: nada es igual. Tengo que volver a volver a empezar.

No hay más remedio que asumirlo. Todos somos otros. Yo hace tiempo que dejé de ser yo. Nada es igual. Y otra vez lo mismo: me tengo que volver a marchar.

 

Y el paso del tiempo me sigue jodiendo cada día. Hoy, nos echo de menos.





y volverse a marchar

2 10 2008

Otra vez llama a mi puerta la incertidumbre…