huecos

31 01 2009

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No te acuerdas de mí,
aunque siempre me lo andas fingiendo;
no te acuerdas de mí,
aunque apenas nos vemos el ceño.

No te acuerdas de mí,
ni yo nunca te siento muy lejos;
no te acuerdas de mí
aunque así compartimos el techo.

Ya no te acuerdas de mí;
Ya no te acuerdas de mí.

No te acuerdas de mí,
aunque a veces mostramos los huecos;
no te acuerdas de mí,
aunque a veces se encienden los hechos.

No te acuerdas de mí,
ni yo nunca te siento muy lejos;
no te acuerdas de mí,
aunque a ti se te noten los celos.

No te acuerdas de mí;
ni me acuerdo de ti;
aunque a ratos nos puedan las ganas.

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el cielo de madrid

30 01 2009

Otra vez las calles vacías,
el viento soplando cada vez más fuerte,
pero mis ojos no quieren cerrarse
y salgo buscando lo que me falta en el cielo de Madrid.

El frío golpea en la noche,
todos duermen en aparente tranquilidad,
pero el naranja de los semáforos
me descubre unos hombres durmiendo entre cajas de cartón.

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…

¿Cuántas veces he pensado ya
en dejar este lugar hostil?
Pero como en los libros de mi infancia
siempre elijo la página que me devuelve al mismo lugar.

Me adentro en un extraño bar
donde se reúnen las almas solitarias,
impacientes en la puerta del baño
evitan el espejo por miedo a lo que puedan encontrar.

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…

Al otro lado de la ciudad,
en un lugar todavía más oscuro,
las arañas esperan en su red
que una desorientada mariposa caiga en su trampa.

Ya se oye el ruido de las escobas,
vuelvo despacio camino del hogar,
ojalá no sucumbieras a las garras de la noche,
ojalá pronto tus ojos vuelvan a brillar con fuerza,
ojalá pronto vuelvan a brillar en la oscuridad del río.

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…





claro en la noche

29 01 2009

El ave que no encontró consuelo vuela perdidamente
sin más razón que la desobediencia.

Roza las hojas altas sin posarse
cuando el silencio desenreda la luz
para probar su transparencia oscura.

El aire aguarda, donde el ramaje está entreabierto,
hasta saber por qué la claridad
no puede verse. Cómo desea el silencio
de la luz escuchar
otra vez el silencio en las palabras.

La interrupción comienza siempre.
Ajena a todo nombre, el ave pasa.

Antonio Méndez





sensaciones absurdas

24 01 2009

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Y empecé a odiar tus cosas porque ya no eran las mías…





cuidados

18 01 2009

jugarTantas cosas tengo en la cabeza que se me hace imposible centrarme. Demasiadas cosas qué hacer y pocas ganas de hacer nada. Aquí ando… perdida y buscando mi lugar. Un sitio donde esconderme. Y hoy me toca escribir sobre los cuidados, sobre el cuidado que todas las mujeres han dedicado a los demás sin recibir el cuidado de nadie que, como todas las personas, también necesitaban. El cuidado, aquello a lo que nos han enseñado desde pequeñas, y que hoy necesito yo. Porque todos somos dependientes alguna vez.

El mundo se nos hace grande y pequeño al mismo tiempo. Y así vamos todos. Buscando un trabajo, buscando motivaciones, una forma de ser feliz. Algo que haga que el lunes nos levantemos a las siete de la mañana sin pensar que es un castigo.

Pero necesitamos que alguien nos prepare el café por la mañana, que alguien nos busque al llegar a casa, que alguien esté esperándonos, sea donde sea, y nos de un abrazo. Que alguien nos cuide.

Pero… quién cuidará de nosotras… sólo nosotras mismas… tal vez unas de otras. Tal vez reconduzca mi camino.

Y este domingo en el que no puedo dejar de pensar. De ir de un lado a otro. De recordar y añorar. De querer olvidar y recordar más y más. De querer ser autosuficiente y ser cada vez más dependiente.

Se acaba de cerrar otra puerta. Y sólo estoy yo aquí. Pero mañana me tendré que volver a levantar, un lunes más, a las siete de la mañana. Y será otro día más, otra oportunidad de estar bien o de estar mal. En mi refugio que soy yo misma.

Aquí no hay nada más. Nadie más.

Foto: El espejo imposible





pero no puedo encontrar mi guitarra…

17 01 2009

saleelsol2

La sombra desde la montaña
inunda el campo de gris y de azul.
Un cuarto menguante de luna
resiste en el cielo la llegada de la luz.

Sale el sol,
ilumina el sistema donde estamos viviendo.

Intento captar el momento
para mandártelo en una postal,
pero no puedo encontrar mi guitarra
y cuando la encuentro no la puedo afinar.

Sale el sol,
ilumina el camino donde estaba perdido.

Sale el sol,
ilumina todo el sistema.
Sale sl sol,
y nosotros aquí dando vueltas.
Sale el sol, nena,
es hora de que estés despierta.
Sale el sol,
lo sé, pero no tengo las pruebas.
Sale el sol, nena,
aunque salga por Antequera.
Sale el sol,
no puede ser que no lo veas.

    Sale el sol, Los Planetas




la tela invisible de araña…

12 01 2009

arboles

Anoche volví a soñar contigo. Éramos amigas. Íbamos a cenar pizza y beber sangría. Anoche volvíamos a hablar de nosotras, aunque no habláramos nunca de cosas importantes. Otra vez, volviste a aparece en mis sueños. No sé por qué has aparecido tantas veces en todo este tiempo en el que no he sabido de ti.

Quizás no te ayudé como debía haberlo hecho cuando pasaste por el momento más difícil de tu vida. Pero no conseguía sacarte las palabras. No conseguí que me contaras qué te pasaba, que te abrieras a mí. Y así fuimos creando una amistad que se basó en el tiempo y no en la confianza.

Y cuando llegó el espacio, el tiempo dejó de tener sentido.

Ya no guardas mi teléfono. Ya no guardamos ni una tarde para tomar un café y hablar de las cosas pequeñas que vivimos. Pero sigues apareciendo en mis sueños. Como si fueras la infancia que, de tanto en tanto, necesito recuperar. Anoche nos íbamos a cenar. Hablábamos de nosotras, nos reíamos, todo era como antes. Antes de que cruzara esa línea que me separó de todo aquello que me mantuvo protegida durante mucho tiempo. Antes de que se acabara ese pequeño espacio de tiempo en que duró la inocencia que, poco a poco, se fue difuminando.

Y sigues apareciendo por las noches. Aunque ya no te acuerdes de mí –o tal vez sí, quién sabe-. Éramos amigas. Pero apareció aquella línea y dejamos de tener cosas en común. Nosotras fuimos otras. Y ahora ninguna somos aquello que fuimos. Y sé que ya nada nos une, pero me siguen poniendo triste las noches en las que apareces en mis sueños, como si nada hubiera cambiado. Como si todo fuera estable. Como si aún pudiera contar contigo…