mi(s) feminismo(s)

11 12 2009

No he tenido tiempo antes para escribir algunas de las impresiones que me he llevado de las Jornadas Feministas Estatales de Granda. Tras unos días de intentar descansar, recomponerme y reflexionar, tengo necesito expresar muchas cosas. Sobre todo, necesito decir qué es para mí el feminismo. Porque sí, de encuentros tan bonitos como éste, también me vienen muchas decepciones.

Para mí, ser feminista es tener luchar por la igualdad de derechos de todas las personas. Es creer en esa igualdad de derechos y trabajar para que todas las personas puedan acceder a ellos. Cada ser es diferente, es distinto, se crea y se destruye a sí mismo o misma una y otra vez. Tenemos tantas identidades como días en los que vivimos, como momentos en los que soñamos, en los que creemos que otro mundo es posible.

Creo que todas las personas tienen derecho a la dignidad, no importa su trabajo, su procedencia, su sexo. Y sé que la dignidad nos la pisan una y mil veces cada día. Ser feminista es ser consciente de que el mundo está organizado de forma desigual e injusta desde una época que ni somos capaces de recordar. Ser feminista es querer cambiarlo. Querer cambiar esa estructura patriarcal, androcéntrica, capitalista e injusta. Cambiarla desde el diálogo, la reflexión, el respeto a las ideas. Porque no podemos caer en ser aquello contra lo que luchamos.

Creemos en las mujeres, creemos en los hombres. No vamos en contra de lo femenino, ni si quiera de lo masculino. Sólo queremos que la vida sea vida, que todas las personas tengan el derecho a decidir. Odiamos la violencia porque machaca la vida que tanto amamos. No queremos ser mejores que nadie, no queremos ir contra nadie. Queremos lanzar un mensaje positivo.

No queremos ser esclavas de nadie, no queremos penas, ni victimismos. No queremos culpas, no queremos rencores. Sólo queremos ser libres, ser libres y responsables. Tener derechos, tener deberes. Queremos ser ciudadanas con todas las letras.

Sí, lo sé. Hay muchas personas para las que el feminismo es esto y otras muchas cosas. También para las que esto no es lo que les representa. De las jornadas me llevo muchas cosas buenas, pero también muchas cosas que no lo son tanto. Existen muchos feminismos, casi como personas que nos consideramos feministas. Mil visiones ante un mismo problema que lo inunda todo.

Lo cierto es que en este encuentro estatal, eché de menos que hubiera hombres. Sí, éste era un espacio de mujeres, pero quiero que los hombres formen parte de este proceso. Porque sé que hay muchos que luchan y trabajan por este cambio. También habría querido más reflexión profunda, más escucha, más respeto a las ideas diversas que entre nosotras (todas esas a las que nos meten en el saco de “las feministas”) existen.

Son muchas las diferencias que tenemos y, de hecho, he comprobado que mi forma de pensar es bien distinta a muchas de las personas con las que me he encontrado. Esto nos sigue enriqueciendo porque ante este problema, no hay visiones universales. Por ello, me faltó algo más de diálogo pausado, reflexiones con respeto y sin interrupciones.

Sin embargo, también ha habido muchas cosas que me han encantado. Algunos de los talleres y ponencias a las que pude asistir me trajeron algo de la calma que buscaba. Esa que es necesaria para seguir adelante y seguir confiando y creyendo en la vida. Porque dentro de nosotras aún hay muchos vacíos, muchos huecos, muchos posos que quitar. Nos educaron como mujeres y aún seguimos buscándonos a nosotras mismas.

Éste no ha sido ni es un camino fácil. Por eso, trabajar las emociones, educar las emociones, buscar otra forma de sentir y de vivir es esencial. De hecho, cada día estoy más convencida que la única forma de acabar con la violencia de género es trabajar las emociones de hombres y mujeres, trabajar por las relaciones entre iguales. Acabar con las relaciones subordinadas, educar en igualdad y en libertad.

Creo que aquellas a las que nos llaman “las feministas” tenemos que buscar una forma de trabajo conjunto. De no ir contra el sistema porque también formamos parte de él.

Tenemos que trabajar dentro del sistema para cambiarlo, para poder crecer. Tenemos que implicar a la gente que nos ve como “radicales” cuando sólo queremos la paz y la justicia. Tenemos que dar a conocer lo que queremos también a través de nuestras actitudes.

Y siempre caminando con paso firme… porque sí, somos muy grandes.

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4 responses

28 12 2009
Mar

Me ha encantado Inma, espero que algún día me dejes copiarlo 😉
Es normal, que cada vez que te aproximes a una realidad, veas más de cerca cada problema, cada inconveniente, cada pega. Forma parte del hecho de conocer de verdad algo. Sigue con tu lucha, esto debe animarte a hacerlo con más fuerza. Espero poder ir algún día a alguna!

Muchos besos

29 12 2009
caoticainma

Gracias guapa, cuando quieras te lo dejo, jaja. Me dio penita no verte el domingo al final, pero ya sabes que pronto tenemos que organizar algo.
¡Un besote grande!

11 01 2010
eldiletante

Hola, pasaba por aquí, ningún teléfono cerca y… no lo pude resistir: tenía que saludarte. Normalmente cuando te visito, echo un vistazo, absorbo tus reflexiones, reviso tu enriquecedor listado musical y me voy sin dejar rastros. Pero hoy… hoy me voy a atrever. Sí, he leído “tus feminismos” y aunque he de reconocer que la única palabra terminada en ismo que me gusta es optimismo, lo cierto es que me ha gustado leerte; sobre todo porque valoro el compromiso y desprecio la obcecación. Trabajar las emociones es algo que se presta a interpretaciones, aunque creo entenderte y es algo que, a bote pronto, me suena bien…
Un saludo
El diletante

12 01 2010
caoticainma

Muchas gracias por dejar huella de tu paso por aquí. Sí, ya sé que los “ismos” últimamente no suenan nada bien… y feminismo es una palabra que siempre ha causado miedo. Al final tenemos que poner nombres a las cosas, pero muchas veces los significados se confunden. Simplemente intenté explicar por qué a mí me gusta ser feminista, creer en el feminismo y comprometerme con él -a pesar de que también me llevo alguna que otra desilusión-.

Se trata de un movimiento muy complejo, con muchas ideas, con estudios que, afortunadamente, crecen más cada día y con muchas personas que lo apoyan y lo enriquecen. También es cierto, que hay ideas muy opuestas, formas de actuar y de luchar muy distintas y, por eso, también se hace imposible no posicionarse.

Respecto a lo de trabajar las emociones es algo muy complejo… otro día intentaré hablar más de ello porque tienes toda la razón en que se presta a muchas interpretaciones.

Y, por último… me alegro muchísimo de que te haya gustado la entrada. Gracias por tus palabras. Un abrazo fuerte.

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