el cielo de madrid

30 01 2009

Otra vez las calles vacías,
el viento soplando cada vez más fuerte,
pero mis ojos no quieren cerrarse
y salgo buscando lo que me falta en el cielo de Madrid.

El frío golpea en la noche,
todos duermen en aparente tranquilidad,
pero el naranja de los semáforos
me descubre unos hombres durmiendo entre cajas de cartón.

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…

¿Cuántas veces he pensado ya
en dejar este lugar hostil?
Pero como en los libros de mi infancia
siempre elijo la página que me devuelve al mismo lugar.

Me adentro en un extraño bar
donde se reúnen las almas solitarias,
impacientes en la puerta del baño
evitan el espejo por miedo a lo que puedan encontrar.

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…

Al otro lado de la ciudad,
en un lugar todavía más oscuro,
las arañas esperan en su red
que una desorientada mariposa caiga en su trampa.

Ya se oye el ruido de las escobas,
vuelvo despacio camino del hogar,
ojalá no sucumbieras a las garras de la noche,
ojalá pronto tus ojos vuelvan a brillar con fuerza,
ojalá pronto vuelvan a brillar en la oscuridad del río.

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…

Puede que hoy tenga algo más de suerte,
quizás hoy pueda volver a verte,
quizás tenga algo más de suerte
esta vez…





avería y redención, algo de autodestrucción

5 06 2008

A veces la música me reconstruye. Otras, me destruye. Y hoy tengo miedo. Después de casi dos años sin ser capaz de escuchar ni a Piratas ni a Iván Ferreiro más de dos canciones seguidas, mañana voy a verlo en directo. El caso es que tener miedo a Los Piratas me ha hecho escuchar más a Los Planetas. Ha sido un sustituto sin querer y bastante curioso, que ha aparecido por casualidad.

Los Planetas para mí siempre ha sido uno de esos grupos que llevas escuchando bastantes años, que conoces su música y te gusta, pero al que aún no les has dado “tu lugar”. Hoy quería escuchar el último disco de Iván Ferriero, pero al final no lo he hecho. Me he dedicado a escuchar, otra vez, a Los Planetas, en concreto su disco “Contra la ley de la gravedad”. Y, hablando de una forma completamente superficial, me he dado cuenta de que de una forma inconsciente he cambiado la tristeza por el rencor. Ante el temor a caer, he decidido protegerme con lo que tengo.

Iván Ferriero me parece un genio de la música. Sé que somos muchos los que decimos que escucharlo nos “deprime”, y tal vez diciendo esto pueda parecer que nos quedamos en la superficie, que no sabemos entenderlo, porque realmente no creo que sea un artista triste. A mí con él (y con Los Piratas, por supuesto) me pasa algo que nunca me ha pasado con nadie: me gusta tanto que soy incapaz de escucharlo. Una contradicción algo absurda, pero que no puedo remediar.

Acabo de decidir escucharlo desde su página web (sí, hay artistas que se la juegan a la SGAE y venden discos). No sé lo que aguantaré, ya llevo dos canciones. Tal vez sea bueno en mi camino hacia mi reconstrucción, como diría Xoel (otro al que tengo algo de miedo). Sé que he de afrontar todo aquello que quiero. Aunque de vez en cuando me quede huyendo de la gravedad para no volver a caer en la tristeza.

Bueno, dejo una de las canciones que más me gustan de Los Piratas, tal vez la que más me cuesta escuchar, “Jugar con los coches”.

“Y sigo sin encontrar algo que me divierta…”

Y para intentar huir de la gravedad, otra de Los Planetas, “No ardieras”.

“En el castillo de donde las dan las tomas hay una cama reservada para ti…”