Ruido

23 01 2011

…Cuando ya no queda ni el ruido





nos sobran los motivos

4 07 2010

Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó
Este helado de fresa de la venganza
Esta empresa de mudanza
Con los muebles del amor…

Joaquín Sabina, Nos sobran los motivos
(…para decir ¡con Dios!)





rodando por peldaños de caracol

6 03 2010

Andy Warhol, Grande bacio 1966

“…Se acuerda de quererme cada dos años,
mientras yo me las apaño para olvidar..”

Rosa de Lima, Joaquín Sabina





no jugaba para no perder

25 12 2009




ley de vida

27 08 2009

La edad fue un defecto que adquirimos con el tiempo. Dejamos de soñar como niñas y niños, como jóvenes adolescentes. Empezamos a ser personas adultas. Otras cosas nos llenaron. La pareja, el trabajo, el dinero, la envidia… y dejamos de mirar a las estrellas como si verlas fuera un momento especial compartido. Empezamos a verlas como si ellas fueran un privilegio propio. Como algo nuestro y poseído. Como si ellas estuvieran más abajo de nuestros pies. No importaba con quién compartiéramos el momento. Eramos el yo y el ellas. Y todo dejó de tener sentido.

Los veranos dejaron de ser verano para ser vacaciones. El amor de verano pasó a ser el más insignificante de los recuerdos de la infancia. El amor pasó a ser la comodidad de tener siempre alguien al lado para no sentirnos solas y solos. Nosotros y nosotras acabamos por ser un conformismo neutro o una búsqueda constante. Sin saber si estábamos arriba o abajo. En medio o entre la nada de ningún lugar. Sin saber si podemos confiar en la persona que nos mira de reojo o aquella que desde enfrente simula su franqueza. La vida dejó de ser un sueño para pasar a ser una incógnita real, una obligación, una ley de vida que no supimos cambiar. Algunos y algunas siguieron el camino lógico. Otras y otros nos perdimos mirando las estrellas.

Yo hoy las miro y me dan miedo. Son muchas. Pueden conmigo. No me gusta compartir esos momentos sólo con ellas. Ya nadie mira arriba. ¿dónde están? Muchas personas dicen que dejaron de existir hace años e, incluso, siglos… tal vez fue en el momento en el que dejamos de mirarlas con alguien. El capitalismo nos invadió el alma. No sé… tal vez, lo subliminal pudo más de lo que se creía… sí. Un modo de vida nos invadió.

La vida de las personas adultas, la ley de vida. Las estrellas que queremos ser y que no nos gusta mirar. Dejamos de compartir momentos, dejamos de recordarlos. Ya no somos los que fuimos, ya no guardamos las esencias. Y, como las estrellas, sólo somos el reflejo de lo que un día creímos ser. 

¿A dónde nos hemos ido…?

DSCN3571

“Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá.”





y volverse a marchar

2 10 2008

Otra vez llama a mi puerta la incertidumbre…





volver

28 09 2008

“…busco acaso un encuentro que me ilumine el día…”

Joaquín Sabina, Calle Melancolía





desde el exilio

13 09 2008




a veces…

15 06 2008

La vida, a veces, es sencilla. Es sencilla si dejamos que el viento nos dé en la cara. Es sencilla cuando dejamos que la lluvia nos empape y no nos deje indiferentes. La vida, a veces, es sólo un buen rato y dejarse llevar. Soy el ser más complejo que conozco. Y sin embargo la persona más fácil de hacer feliz. Soy capaz de llorar mirando una puesta de sol y de no llorar cuando me dan una mala noticia.

Soy así de extraña y de sencilla a la vez. Me emociono sólo cuando alguien me da un abrazo de verdad. Sólo con que alguien se alegre de verme. Me emociono al sentir que alguien se preocupa por mí. Me emociona saber que hay gente que se acuerde de mí aunque no me vea. Y sin embargo tengo una capacidad ilimitada para sentir la soledad cuando la gente desaparece sólo un instante.

Soy así de frágil.

Pero la vida es sencilla a veces. A veces la vida es buscar el camino que siempre habías tenido en tu mente. Un camino que es más recto de lo que creemos porque, al fin y al cabo, nos lo conocemos bien. Lo hemos dibujado tantas veces en la cabeza que, en realidad, es imposible perderse. Pero cuando caminamos por ese camino, nos detenemos a mirar el paisaje. Y se nos cruzan tantas cosas por el medio que nos perdemos.

De repente siento la necesidad de vivir el camino que me tracé siempre. De vivir mirando las pequeñas cosas que hay a mi alrededor. Y de seguir adelante por el camino que yo inventé.

De repente quiero una vida tranquila y sencilla. La vida, a veces, es fácil. Es fácil cuando nos dejamos llevar sin que dejemos que nos lleve. La vida es simplemente un tiempo, unos días, unos minutos que vivir. Y se pasa… sin darnos cuenta. No entendemos nada porque nos paramos a pensar en demasiadas cosas. Y olvidamos aquello que siempre buscamos.

A veces la vida es un café.
Un segundo en una ventana.
No es más.

La vida somos nosotros. Y estas divagaciones que buscan una respuesta a un ser complejo que quiere una vida tranquila. La vida es una vida, no es más. Sólo una y nuestra. Un tiempo que es lo único que poseeremos durante toda nuestra existencia.

La vida es vivir con gente. Con quien tienes al lado. Confiar, esperar. Dar. Porque somos tan sencillos, que nos falta de todo. Tenemos miedo. Somos frágiles.

La vida es dejarnos llevar sin dejar que nos lleve. La vida, siempre, es continuar.